Aunque formalmente las representaciones abstractas de los países son su bandera, su escudo y su himno nacional, la mayor parte de las veces, son otros símbolos mucho más populares los que sirven para identificarlos frente al mundo. Así como los tulipanes nos remiten a Holanda, el trébol a Irlanda, los perfumes a Francia, la alta tecnología a Japón, las pirámides a Egipto; basta mostrar un mate o hablar de carnes sabrosas para que el interlocutor piense en Argentina. Y ahora el branding toma esos elementos y aplica las herramientas de marketing a la promoción de los países, de la misma forma que lo haría con una empresa: el resultado es la marca país.
Normalmente el turismo es su aplicación más visible, una estrategia de marca país bien planificada y desarrollada, también debería influir en las inversiones y exportaciones de la nación en cuestión, ya que la imagen positiva general revalorizará sus productos y oportunidades de negocios. Por este motivo, su desarrollo no debe estar supeditado a las necesidades y objetivos del régimen de turno, sino que debe tratarse como una cuestión de estado, perdurable y a largo plazo. Resulta vital tener en cuenta los puntos que debe contener una marca país para ser construida, porque además de vistosa debe ser, fundamentalmente, competitiva. Los tres pilares son: “la imagen”, “el posicionamiento” y “la reputación”.

Plasmando la idea
No resulta nada sencillo plasmar todo lo que identifica a un país en un logotipo. Se trata, nada menos, que de encontrar un ícono que simbolice todos los valores culturales y la riqueza geográfica del lugar. Es por ello que muchas veces se termina recurriendo a la bandera nacional o algún otro elemento abstracto para crear el elemento de distinción. Tal es el caso de la marca país Argentina, cuyo logo fue diseñado por concurso en 2005, y que está conformado por tres cintas entrelazadas y de formas ondeadas. Según la explicación oficial, buscan representar dinamismo, cambio y transformación. A los colores azul y celeste que remiten nuestra bandera, se les sumó el gris plata para transmitir elegancia, modernidad, innovación y tecnología. Al desarrollo gráfico, se sumó un Programa de Gestión de la Calidad, destinado a generar un mejoramiento competitivo de la oferta argentina, apoyando a las instituciones, empresas, profesionales y emprendedores que representen submarcas regionales, provinciales, municipales o privadas.
Por otro lado, se prevé un relanzamiento de la marca para el próximo año, con la idea de realizar los festejos del Bicentenario con una imagen sólida, diferenciada y competitiva en el concierto de las naciones.
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